agosto 24, 2014

To my favourite book:

Hoy hace un año que comenzamos a construir nuestro imperio...

Gracias por recoger y guardar cada uno de los pedacitos de los que me voy despojando, para después mostrármelos. Gracias por hacerme mejor todas las mañanas y por ayudarme a cerrar los ojos con calma por las noches. Gracias por ser tú.

¡Gracias por la luz, por el calor y por tantérrimo amor, Héctor! 



Fue un primer año muy difícil. Apenas tuvimos tiempo de preocuparnos por lo que representaba esta nueva etapa de nuestras vidas. Las pérdidas, el hospital, la rehabilitación, todas las preguntas... ¡Espero que sigan años más tranquilos, oye!

Pero ahora que ya todo pasó, que lo peor se va quedando más y más lejos todos los días, me siento llena de gratitud por toda la paciencia, por todo el cariño con el que me alimentas a diario, por lo infinitamente fuerte que nos hace tenernos. Tengo también mucha admiración por quien eres, por cómo eres. Y mucho miedo a la muerte. Pero sobre todo, siento muchísimo respeto por lo que vamos logrando, por las batallas diarias que compartimos. 

Te amo muchísimo, Héctor. 

julio 25, 2014

Earth Is The Loneliest Planet



Day after day you say “one day, one day”
Day after day you say “one day, one day”
But you’re in the wrong place
and you’ve got the wrong face
And humans are not really very humane
And earth is the loneliest planet of all.

mayo 30, 2014

Mantra


Since this,
I've grown up some different kinda figther
and when the darkness come, let it inside you
Your darkness is shining, my darkness is shining
Have faith in myself!
Truth.

***

Yes I'm only loving, only trying to only love
That's what I'm trying to do is only loving
Yes I'm only lonely loving feeling only loving
Till I'm feeling only loving
Ya say it ain't loving ain't loving my loving
But I'm only loving only loving only loving
Only loving the truth.

Truth.

mayo 25, 2014

8.8: El Miedo En El Espejo

A las 3:34 am del 27 de febrero de 2010, Chile sufrió un terremoto de 8.8 grados Richter. Este sismo modificó el eje de la Tierra y acortó los días en 1,26 segundos. Duró siete minutos en su epicentro, mismo que fue marino, así que le siguió un maremoto. La tragedia ocasionó cerca de 530 muertos, millones de damnificados y numerosos daños materiales. Juan Villoro se encontraba en Chile en ese momento, acudía al Congreso Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil.


Del 3 de marzo al 4 de mayo de ese año, Villoro no pudo más que escribir sobre esta experiencia. El resultado es esta admirable crónica, que recoge no sólo el testimonio personal, sino el de quiénes la vivieron con él, lo que significa sumergirse en los pensamientos y la conversación que procede, cuando se comienzan a atar cabos y se repasan uno a uno los movimientos previos y durante el siniestro, donde se trata de entender cómo es que se sigue vivo. Por supuesto, también supone una reflexión sobre cómo reaccionamos ante la catástrofe. 

Es un texto sincero, puro, transparente, lleno de paciencia, que no teme retomar el caso Heinrich von Kleist, en particular de su lejana obra "El terremoto en Chile", para desbaratar los nudos de la comprensión:
"La oportunidad de no morir exige un examen de conciencia. [...] ¿Hay un designio en el azar y, de ser así, podemos anticiparlo o siquiera entenderlo? ¿En qué medida merecemos lo que nos sucede? ¿El libre albedrío conduce a nuestro propio bien o es un incierto campo de batalla? ¿Dónde está la verdad en lo que cambia para siempre?"
Esta crónica excava entre las reminiscencias de los sismos que todo mexicano recuerda (los haya o no vivido) y entre la relación con Chile del propio autor (un país que para él es el de las primeras ocasiones). Quizá más que una crónica sea un desahogo, un tratar de acomodar los hechos para darles sentido, para entender qué pasó y que ha pasado. Para eso es la escritura al fin, para tratar de exorcizar el alma y aún la mente, para descargar y poner orden (en particular si uno queda atrapado entre escombros y muerte). 

Para tratar de entender, Villoro viaja a la raíz, se remite a su infancia, a por qué no usa piyama y al primer sismo del que tiene memoria. 
"Era de noche y la casa comenzó a moverse. no pensé en la tierra ni en la patria sino en la versión doméstica de ambas: creí que mi padre caminaba por el pasillo y cimbraba la construcción de sus pasos. La imagen de un gigante en piyama me resultaba protectora."